La fuente de Cibeles formó parte del proyecto de construcción del Salón del Prado de Madrid. Esta

reforma consistió en dotar a la capital de un lugar de esparcimiento para los madrileños, con un paseo

lleno de jardines y fuentes. El lugar elegido fue el que ocupaban los Prados de San Jerónimo y Atocha,

llamado en su día Prado Viejo. Este espacio debía tener, entre otras cosas, tres magníficas fuentes, entre

ellas La Cibeles. Las otras dos fuentes que completarían el formidable conjunto serían la Fuente de

Neptuno y la de Apolo.

Instalada en una de las plazas más bellas del mundo, no sólo por este monumento, sino por su espléndido

entorno, la fuente fue diseñada por Ventura Rodríguez en 1777, bajo el reinado de Carlos III. Representa la

imagen de Cibeles, diosa de la fecundidad de la tierra, montada encima de un carro tirado por dos leones. Según

nos cuenta la mitología, estos dos leones representan a Hipómenes y Atlanta, castigados por la diosa Afrodita a

tirar del carro eternamente.

La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros, y el resto en piedra

de Redueña, localidad de la sierra norte de Madrid. Inicialmente, en 1782, se instaló en el Paseo de

Recoletos junto al Palacio de Buenavista, y a finales del siglo XIX, fue ubicada en el lugar que ocupa en la

actualidad.

Hoy día está delimitada por grandes edificios que engrandecen su localización, el Palacio de Buenavista, el

Palacio de Linares, conocido como Casa de América, el Palacio de Comunicaciones o Correos y el Banco de

España. Sin olvidar que desde ella se contempla una de las vistas más hermosas de la ciudad, la Puerta de

Alcalá, la vista del Paseo del Prado y la Calle Alcalá.

Ubicación:

Plaza de Cibeles, s/n.

 
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Montesclaros(Toledo)